miércoles, 16 de mayo de 2018

Go to Rusia 2018

GRUPO F: UN MAGNICIDA ENTRE CLÁSICOS


Alemania lleva cuatro años sentada en el trono de hierro. Aquel gol del semidesaparecido para el fútbol Gotze, el Mineirazo en semifinales, el récord de Klose y la contundencia y calidad que exhibieron los germanos entraron por derecho propio en la gran historia de los Mundiales. Pero en este tiene en su grupo un intruso descarado. Un auténtico matarreyes. Un Jaime Lannister grupal, con traje de guerra amarillo y que ha descabalgado de la cita primero a Holanda y luego, más doloroso aún, a Italia. ¿Osará subirse a las barbas de los de Low? No es fácil hacerlo cuando de una cita mundial se trata. Alemania no cae en primera fase desde 1938 y ha estado en siete semifinales en las últimas nueve citas. Impresionan. Quizá sea el conjunto que más impone tradicionalmente. Pero Suecia tiene sus armas. Vikingos irrespetuosos. Completan el grupo dos países que cada cuatro años han recibido la visita de Panini para una sesión fotográfica de álbum de cromos. México no ve el evento por la tele desde 1990. Luego acumula seis presencias y seis eliminaciones en octavos. Un tope que seguramente se haya transformado en psicológico y que se ha auspiciado desde la derrota clara, hasta las remontadas en 5 minutos, pasando por los penaltys y por los errores arbitrales en contra. Seis días negros que se pueden superar en Rusia experimentando lo inverso.  Y luego está Corea del Sur. Lejanos quedan ya los días de colores de 2002. Siguen convirtiendo el verde del campo en un nido de avispas y complicando al espectador con nombres de imposible memorización. Siempre a mil por hora. Locos por incordiar. Hace mucho dejaron de ser un rival deseado. Apetece especialmente vivir este grupo. Porque los partidos mundialistas no se ven, se viven. ¿Eh Fico? Aunque es imposible que leas esto, va por ti. Calendario:

Alemania-México  Domingo 17 de junio 17:00

Suecia-Corea del Sur  Lunes 18 de junio 14:00

Corea del Sur-México  Sábado 23 de junio 17:00

Alemania-Suecia  Sábado 23 de junio 20:00

Alemania-Corea del Sue  Miércoles 27 de junio 16:00

México-Suecia  Miércoles 27 de junio 16:00

ALEMANIA

 "Die Mannschaft". El equipo. Hasta la sonoridad de este apodo te deja sumiso. A merced de su potencia. Tiene Alemania una característica como equipo que la convierte en superpotencia. Sus líneas, sus alineaciones, no conocen la clase media. Once tops suelen formar con el escudo del águila. Hemos conocido bestias pardas en cada una de las posiciones. Si nombramos laterales se nos viene Lahm, centrales, pues Beckenbauer o Kohler, medio centros totales, Matthaus, ofensivos, Effenberg, Littbarski, Ballack, delanteros, innumerables, Voller, Klinsmann, "Torpedo" Muller, Klose, Rummenigge... Tantos partidos para el recuerdo, tantos momentos. Una selección de las que concentra desde el primer minuto de juego todas las miradas, de las que se gana poco con ellos en las apuestas. Un bloque demoledor que rara vez no deja su sello desde la primera jornada. Recordemos: Italia 1990, Alemania 4-1 Yugoslavia, Corea y Japón 2002, Alemania 8-0 Arabia Saudí, Alemania 2006, Alemania 4-2 Costa Rica, Sudáfrica 2010, Alemania 4-0 Australia, Brasil 2014, Alemania 4-0 Portugal. El primer golpe deja noqueado ya al espectador, convencido de que ha visto una tuneladora atravesar un bloque de piedras. ¿Qué se le ha añadido en los últmo tiempos? El toque libre que le ha aportado Joaquim Low. La máquina sigue perfectamente engrasada, pero ahora es un producto goloso. Arrasa y se gusta. Y se reproduce. Como se suele comentar tiene para formar tres equipos de garantías. Lo demostró el pasado junio ganando la Copa Confederaciones con un equipo joven y experimental y llevándose a su vez el Europeo sub-21. Alemania es, desde que el fútbol es fútbol, "El equipazo".
Y no va a ser menos en Rusia. Si finalmente se ausenta Neuer, su relevo ofrece contrastadas garantías. Ter Stegen es portero de los que decantan el partido a su favor sacando a veces hasta lo imposible.Ya fue uno de los líderes de ese conjunto "B" que lució en la Confederaciones. De allí salieron nombres que serán protagonistas en tierras rusas. Joshua Kimmich, Leon Goretzka, Sebastian Rudy, Timo Werner o el ya relevante Julian Draxler conocieron los campos y los ambientes del país exsoviético y se trajeron un título y una catarata de expectativas. Kimmich ha viajado del anonimato a convertirse en uno de los mejores laterales del mundo en 18 meses. Ya nadie extraña a Lahm. Eso no es cualquier cosa. Los centrales, Mats Hummels y Jerome Boateng, van sobrados de categoría. A veces algo lentos, eso sí, pueden caer en trampas con génesis en la velocidad. El medio campo es una incógnita. En la mente de Low estará la resolución. Las dudas se centran en si seguirá confiando en Kroos, Khedira y Ozil o introducirá la savia nueva que aportan Goretzka, Rudy, Emre Can, Gundogan o Brandt. Como dicen los argentinos, bendito problema. Opciones diferentes, variaciones de un equipo sinfónico. Thomas Múller es un jugador singular. Aparentemente no rebosa virtudes. En ocasiones hasta parece un negado, pero lleva el gol en las venas. Su apellido le delata. Diez tantos en Copas del Mundo. El octavo de la historia con solo dos apariciones. Ya no es un potro que deba aprender a galopar. Tiene el aire del caballo deslabazado en el trote que en las citas máximas se vuelve imparable. ¿Quieren hacer una apuesta al pichichi en Rusia y no saben donde poner el dinero? Elijan a Timo Werner. Tiene recursos, personalidad y galones pese a su juventud para convertirse en el goleador más notable. Nadie ha revalidado el título desde que lo hiciera Brasil en 1962. ¿Será Alemania el siguiente en hacerlo? ¿Se convertirá en el segundo pentacampeón? Es probable que esa posibilidad se mantenga hasta el 15 de julio. Ahora disfrutemos de un partido que quizá sea el más histórico que hayamos visto jamás.




MÉXICO

Existe un torneo internacional que solapado por la gran fiesta del deporte en la que está encajado pasa de soslayo en la memoria de los aficionados. Un título por el que en los últimos años han peleado Xavi, Messi, Cristiano, Neymar, Pirlo o Klismann. Y no todos pueden presumir de tenerlo. Los mexicanos sí. Fue en Wembley nada menos. Y frente a una Brasil deseosa de añadir a su cuenta el único trofeo que le faltaba. Siete de los que jugaron la final en la que se colgaron el oro en 2012 estarán en Rusia. Se han hecho mayores y competitivos. Saben dar sorpresas. Estarán bajo el cobijo de un auténtico Moctezuma del fútbol. Rafael Márquez jugará probablemente su quinto mundial igualando a Lothar Matthaus y el mexicano Carbajal como los únicos con cinco ediciones disputadas. A sus 39 años. Con una acusación grave de blanqueo de capitales de los narcos. Una leyenda sin duda. Puede que su aportación sea más psicológica que futbolística. Será difícil que se haga con un hueco en una defensa que los mexicanos recitan de memoria: Layún, Héctor Moreno, Diego Reyes y Salcido. Dos de ellos pasaron por el Espanyol por cierto. Si juega con 5 sí que puede hacerse un sitio. En la portería, uno de los protagonistas en la anterior World Cup. ¿Quién no se acuerda de la actuación del "Memo" Ochoa contra Brasil? En su paso por España no pareció ni un asomo de lo que mostró en la cita brasileira, pero su agilidad es innegable. 
Hace años los jugadores del país azteca pisaban poco la vieja Europa. Buenos sueldos y su condición de ídolos locales les frenaban en su cruce del charco. Incluso alguna estrella europea acababa allí su carrera. Las listas premundial estaban repletas de jugadores del Monterrey, el Necaxa, el Cruz Azul o el Pachuca. Ya no es así. Su medio campo lo muestra. Andrés Guardado y Héctor Herrera, con varias participaciones en Champions a sus espaldas son un ejemplo. Mucho carisma tiene esa pareja. Y lucha. Y calidad. Completa la línea Marco Fabían o alguno de los hermanos Dos Santos, ambos emigrados a la liga yankee. Tres opciones con el gol como característica. La delantera ha recuperado para la causa a Carlos Vela. Estuvo lejos de la tricolor por desaveniencias con el cuerpo técnico, pero tras un cambio en el mismo regresó para impulsar a México a un nuevo intento de superar esos malditos octavos. Le acompañarán el "Chicharito" Hernández y el "Tecatito" Corona. El apodo del segundo tiene un origen curioso. Cuando jugaba en las divisiones inferiores del Monterrey, su apellido se asociaba a la marca de una cerveza muy conocida. El problema fue que el club estaba en manos de los propietarios de una empresa cervecera rival de la de la popular Coronita. Y de golpe y porrazo le asignaron el sobrenombre de la principal cerveza de los dueños del Monterrey, la Tecate. Anécdotas aparte, es un delantero que puede explotar en Rusia. O llegar más lejos y hacer el tanto que lleve a su país a cuartos. Seguro que lo ha soñado. Y si es de la factura del de Manuel Negrete en 1986... Elegido el mejor gol de la historia del Mundial. Los más viejos del lugar lo recordamos. El que no que mire aquí.





SUECIA

Si en una partida de trivial apareciera la pregunta: ¿Cuantas selecciones han disputado alguna final de Mundial de fútbol pero nunca han ganado el título?, la primera que vendría a la mente sería Holanda (finalista en 1974, 1978 y 2010). Seguramente alguien recordara alguna más, hasta tres, más los neerlandeses, sería difícil. Hungría quedó segunda en 1938 y 1954, Checoslovaquia en 1934 y 1962, pero solo hay una que ha llegado en solo una ocasión al último partido, la que nos atañe, Suecia. Fue en su casa, en 1958. Aquel día un Pelé de 17 años salió a hombros tras marcar dos goles (5-2 fue el resultado). Tal fue la superioridad brasileña que uno de los defensores suecos declaró tras el partido: "Después del quinto gol tenía ganas de aplaudir". Un hito en el pasado de una selección que volvió a sorprender al mundo en 1994 con Ravelli, Henrik Larsson, Dahlin o Brolin en sus filas. Ya ha llovido desde entonces. Y ahora se presenta en Rusia con la vitola de matagigantes. Dejar en la estacada a Italia solo se puede comparar en su universo reciente a cuando en 2002 apartó de las eliminatorias a una Argentina que alardeaba de favoritismo al comenzar aquel torneo. Pero vamos a junio de 2018. Regresan los escandinavos tras 12 años de ausencia. Ansiosos. Deseosos de reverdecer laureles. Sobrios. De marcado orden. Enterrando al ya cadáver para la selección Ibrahimovic, por más que él se crea imprescindible. Su sitio en la delantera lo han cubierto Toivonen y Berg, no tan brillantes seguro, pero peligrosos indudablemente. Eso sí, lo que todos esperamos es que podamos cantar aquello de Joooooooooooohn Guidetttttti trititititi. Jeje. No dudo que algún protagonismo tendrá. Más peleón pocos hay. En la media la batuta la lleva el centrocampista del Leipzig Emil Forsberg. Ojo que es un jugador en progresión, aunque frágil con las lesiones. Albin Ekdal coloca un compás en el centro y lo extiende, todo lo que abarca es suyo. Un pulmón. El oxígeno de Suecia. La defensa combina la explosividad joven del diablo rojo Lindelof con la piel curtida de Granqvist y Lustig. El servicio de seguridad está asegurado. Martin Olsson puede convertir por su parte la banda izquierda en la principal avenida ofensiva. Derrocha energía. La portería será para Robin Olsen tras superar una lesión que le ha impedido jugar desde marzo. Buscará el rodaje en este mes. Su primer rival tiene más de cenicienta que de aspirante al trono. Será un buen momento para calibrar si esta Suecia opta a volver a romper apuestas. Y que se prepare Alemania. Llevan en el ADN la irreverencia. Ahora un poco de nostalgia noventera.


COREA DEL SUR

Viajemos en el tiempo pero reconocer la idiosincracia de estos indomables asiáticos. 1988, Leverkusen, el Espanyol ante la oportunidad de su vida tras aventajar por 3-0 a su rival en la ida de la final de la UEFA. En una segunda parte desgraciada los alemanes remontan. En sus filas un veteranísimo coreano que responde al complicado nombre de Cha Bum-Kun. Su exotismo en aquellos tiempos era notable. Fue el autor del tercer tanto que igualaba la final y la llevaba a una prórroga que acabó en decepción dolorosa para los de Clemente. 1994, la España del mismo entrenador que dirigía a los blanquiazules aquella trágica noche de mayo debuta en el Mundial. El rival parece asequible, un equipo asiático repleto de nombres con los que hacer chistes. Todo va sobre ruedas, dos goles de ventaja para los españoles y quedan cinco minutos. Pero con estos orientales no hay relajación posible. Un tanto en el 85 y otro en el 90 complican el pase a octavos y amargan la madrugada a los aficionados. 2002, 8:00 de la mañana en España. Por fin la posibilidad de pasar de cuartos, de acabar con la llamada maldición. Enfrente los anfitriones, una condición siempre respetable, pero en este caso no muy temible. Era Corea, podemos. Un partido del que se hablará toda la vida y que desemboca en los penaltys. Para casa. Con legañas por el madrugón. Tres momentos, tres previas optimistas. Trez mazazos llegados de la península coreana. Como para fiarse. Este prólogo sirve para esquivar el menosprecio con el que en ocasiones se ha mirado a uno de los equipos más clásicos de las fases finales y más incordiantes. Bien harán los rivales en estudiar a un conjunto que a base de revoluciones ataca el sistema nervioso del contrincante.
La estrella es Son Heung-Min, delantero del Totenham, eléctrico y oportunista. Ya estuvo en Brasil 2014 y dejó buena imagen y su sello en forma de gol. Son es un quebradero de cabeza andante. A ese nivel espera llegar Hwang Hee-Chan, punta del equipo revelación del año en Europa, el Salzburgo. Varias víctimas ha ido dejando por una Europa League en la que los austriacos han dejado una imagen fantástica.  Veteranos de mil batallas habitan en su medio campo. Lee Chung-Yon va a por su tercer mundial sumando kilómetros, mientras que la imaginación de Ki Sung-Yueng pone la chispa a un equipo tradicionalmente más efervescente que fluido. La promesa es Lee Seung-Woo, del Hellas Verona. El resto del equipo transita entre las ligas japonesas, chinas y coreanas y no destacan por su experiencia. Pero no se fíen. Yo lo he hecho demasiadas veces. Para curiosear las cualidades de Son, Sonaldo llamado por algunos, miren aquí.


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