GRUPO E: LA ALEGRÍA DE VIVIR
Pura vida es una frase usada en Costa Rica. Se suele utilizar cuando se responde positivamente a un "¿Cómo estás?" Equivale a "muy bien". Pero simboliza algo más, optimismo, bienestar, felicidad. Alegría de vivir. Costa Rica es uno de las cuatro selecciones que rivalizarán en el quinto grupo de este Mundial por conseguir las deseadas plazas a octavos. La filosofía del país condensa esta Pura Vida. Pero su alegría no es exclusiva. ¿O no se puede asociar por tradición el fútbol brasileño a la exuberancia feliz? ¿Y la presencia de Marcelo, Neymar, Coutinho o Firmino no puede rescatar esa voluptosidad y acercarlos a su sexto título planetario? Sin duda de la mano de Tite ha devuelto la sonrisa a su torçida. ¿Y qué tiene de alegre Suiza? El triunfo del fin del horror. Lo representan Mehmedi, Xhaka, Shaquiri, Dzemaili, Behrami. Huidos del terror de la guerra en Albania o Kosovo un día llegaron al país helvético llenos de alivio y esperanza. Como Embolo desde Camerún. Como Seferovic desde Bonia. Hijos de la inmigración. Enemigos de las mentes cerradas e insolidarias. El triunfo de la alegría. Serbia dejó atrás ya las lágrimas. Futbolísticamente fulmina una mala racha que la ha dejado sin disfrutar de una fase final de Euro o Mundial desde 2010. Empiezan a tomar las riendas además jugadores que apenas conocieron los combates o nacieron después de ellos. La cicatriz empieza a cerrarse. Un mundo nuevo. Y un mes por delante para los cuatro para sentir la belleza y la desbordante ilusión que puede producir el fútbol. Calendario:
Costa Rica-Serbia domingo 17 de junio 14:00
Brasil-Suiza domingo 17 de junio 20:00
Brasil-Costa Rica viernes 22 junio 14:00
Serbia-Suiza viernes 22 de junio 20:00
Suiza-Costa Rica miércoles 27 de junio 20:00
Brasil-Serbia miércoles 27 de junio 20:00
BRASIL
No hay década sin su "Canarinha" cautivadora. En los 50 la de Didí, Vavá, Djalma Santos, Zagallo y Pelé. En los 60 la de Garrincha, Amarildo y Pelé. En los 70 con Rivellino, Carlos Alberto, Tostao, Jairzinho, Gerson y.... Pelé. En los 80 la de Sócrates, Zico, Cerezo y Falcao. En los 90, Romario, Bebeto, Mazinho y Mauro Silva. En la primera década del milenio con Ronaldo, Ronaldinho, Rivaldo, Cafú y Roberto Carlos. ¿En la presente? Está por aparecer. Ni en 2010, ni en su batacazo (eso sí en semifinales) en 2014, la verdeamarella ha impresionado. Es arriesgado decirlo, pero esta Brasil comandada por Tite oposita a quedarse en el recuerdo. ¿Razones? Vamos. Desde que el citado técnico cogió las riendas de la seleçao en el verano de 2016, Brasil es otra. Venía del Mineirazo, de caer en cuartos contra Paraguay en la Copa América de 2015, y de, por primera vez desde 1987, no pasar de la fase de grupos en la Copa del Centenario de 2016. Drama. Tite ha transformado al equipo. En estilo, más alegre, más brasileño ahora, y en resultados. Fue el primer país con billete para Rusia.
Analizando su once actual, lo primero que vemos es una solución a un defecto extraño en Brasil, pero real en sus últimos compromisos: la carencia de delanteros. Todos recordamos el papelón de Fred hace cuatro años. Ahora están Gabriel Jesús y Firmino. El primero es el gol, el segundo es gol y hombre para todo. Visión, astucia y remate tiene el del Liverpool. Juventud, ambos. Y por supuesto, Neymar. Causa rechazo por muchas razones, pero es un ciclón. Uno de los pocos jugadores que en un partido pueden ser imparables. Llegará fresco y mentalizado. Ya logró el oro que se le resistía en los Juegos. Ahora quiera hacer historia. Damos un paso atrás y nos situamos en el medio campo. Coutinho fantasea, Fernandiho destruye, Casemiro se multiplica y Paulinho culmina. Y si falta una guinda se saca a Willian. Equipazo. Toca defender. Los laterales dejan huecos pero son dos puñales, Dani Alves y Marcelo. En el centro, Thiago Silva se ha hecho el rey y Miranda es su Mano. Tres goles en doce partidos oficiales con Tite ha encajado. Otro aporte, seguridad. Alison tendrá la difícil misión de ocupar el puesto menos valorado en los pentacampeones, la portería. En mi opinión estarán en la final el Domingo Rociero. Y para animar el cotarro, los goles de Ronaldo, el gordo, en el 2002. Aquel año Brasil dominó el Mundial como ningún otro he visto.
COSTA RICA
Es posible que sea por la escasa distancia en el tiempo, a veces clave para coger la perspectiva adecuada de ciertas realidades, pero la sensacional, histórica quizá, actuación de los "ticos" en el Mundial 2014 aún no parece suficientemente valorada. Que una selección tan modesta llegara a cuartos de final, cayera en los penalties contra una grande, Holanda, tras haber ganado a Uruguay, a Italia, haber empatado con Inglaterra y haber superado a Grecia en octavos jugando con uno menos casi toda la segunda parte y la prórroga, es entrar de lleno en el capítulo de las hazañas futbolísticas. Tendrá muy complicado repetir la heroicidad, pero si sorprende, o quizás ya no sea sorpresa, a Serbia en la primera jornada y se juega el puesto contra Suiza en la última, quién sabe donde estará su límite. El bloque es el mismo que hace cuatro años. Keylor Navas sigue siendo referencial y con la capacidad de inmunizar a su equipo de los mayores peligros. Es un portero enorme al que su procedencia humilde, su ascenso paso a paso y su escaso tirón mediático le ha impedido acceder a ciertos altares. Ya fue héroe en Brasil. La retaguardia sigue contando con Óscar Duarte, Cristian Gamboa o Michael Umaña. Una tripleta dura, organizada y solvente. Con remate además. Ojo a los corners. De la medular en adelante gobernará el deportivista Celso Borges, inventará el irreverente Bryan Ruiz y tapará vías de agua Yeltsin Tejeda. Que pregunten en Italia por estos tres. Colapsaron a una "azzurra" que impresionó ante Inglaterra en su primer partido en la última cita. Joel Campbell tiende al exceso. En lo bueno y en lo malo. Lo mismo firma un partido de jugador de 80 millones que coge peso sin control. Tiene 25 años y parece que lleva una trayectoria larguísima. Explosivo, rebosante, pero frágil y a veces irracional. Es un valor inseguro. Pero si tiene el mes la lía. Marco Ureña es un delantero más clásico. Un soldado del gol en un país sin ejército. En la mente, vivir momentos como este. Pone los vellos de punta. Pura Fiesta.
SUIZA
No hay equipo que al ver en el sorteo que Suiza va a estar enfrente no sienta la incomodidad inmediata. Son serios e imaginativos por partes iguales. Les falta la chispa adecuada en un gran campeonato. Y lo harán arder. Porque los suizos tienen menos nombre que potencial. Llegan con una generación en plena madurez, que ya ha pagado la novatada en anteriores fases finales y que ha firmado una fase de clasificación casi impecable. Diez partidos, nueve victorias y una derrota. Pues ni así acabaron primeros. Portugal firmó los mismos datos, pero el average general le dio el pase. Tuvieron que trabajarse el billete a Rusia en una igualadísima eliminatoria contra Irlanda del Norte que solo decantó a su favor un penalty transformado por Ricardo Rodríguez. Un gol bastó. De un lateral también minusvalorado. Atentos a él. Pero los ojos de los espectadores padecerán de movimientos involuntarios. Los provocados por la calidad de Granit Xhaka y Xherdan Shaquiri. Brillan. Convierten los partidos ásperos en dulces. Alejan el aburrimiento. Dos versos sueltos de los que se puede esperar la rima perfecta. Xhaka es elegancia en su punto justo. Sin estridencias. Shaquiri es un "trotador" que condensa en 168 cms potencia, habilidad y sorpresa. Debut contra Brasil el domingo 17 de junio. Vayan olvidándose de la playa. El resto del equipo no es moco de pavo. La portería está cubierta con garantías por Yann Sommer. Lichtsteiner tiene tantos galones como kilómetros recorre. Dzemaili, Behrami y Mehmedi son incompatibles con lo previsible. Crean. La delantera tiene un viejo conocido, Seferovic, y un joven sin intención de crear la frontera en su futuro, Breel Embolo. Proyectado hacia no se sabe donde. Más temible es Suiza de lo que pueda imaginarse. En la Eurocopa solo los penaltys evitaron su presencia en cuartos. En el pasado Mundial fue un zurdazo de Di María en el minuto 118. Y antes hizo temblar los cimientos de los de Messi. Si llegan a octavos no serán un rival deseado por nadie. De regalo unos pepinazos de Xhaka.
Costa Rica-Serbia domingo 17 de junio 14:00
Brasil-Suiza domingo 17 de junio 20:00
Brasil-Costa Rica viernes 22 junio 14:00
Serbia-Suiza viernes 22 de junio 20:00
Suiza-Costa Rica miércoles 27 de junio 20:00
Brasil-Serbia miércoles 27 de junio 20:00
BRASIL
No hay década sin su "Canarinha" cautivadora. En los 50 la de Didí, Vavá, Djalma Santos, Zagallo y Pelé. En los 60 la de Garrincha, Amarildo y Pelé. En los 70 con Rivellino, Carlos Alberto, Tostao, Jairzinho, Gerson y.... Pelé. En los 80 la de Sócrates, Zico, Cerezo y Falcao. En los 90, Romario, Bebeto, Mazinho y Mauro Silva. En la primera década del milenio con Ronaldo, Ronaldinho, Rivaldo, Cafú y Roberto Carlos. ¿En la presente? Está por aparecer. Ni en 2010, ni en su batacazo (eso sí en semifinales) en 2014, la verdeamarella ha impresionado. Es arriesgado decirlo, pero esta Brasil comandada por Tite oposita a quedarse en el recuerdo. ¿Razones? Vamos. Desde que el citado técnico cogió las riendas de la seleçao en el verano de 2016, Brasil es otra. Venía del Mineirazo, de caer en cuartos contra Paraguay en la Copa América de 2015, y de, por primera vez desde 1987, no pasar de la fase de grupos en la Copa del Centenario de 2016. Drama. Tite ha transformado al equipo. En estilo, más alegre, más brasileño ahora, y en resultados. Fue el primer país con billete para Rusia.
Analizando su once actual, lo primero que vemos es una solución a un defecto extraño en Brasil, pero real en sus últimos compromisos: la carencia de delanteros. Todos recordamos el papelón de Fred hace cuatro años. Ahora están Gabriel Jesús y Firmino. El primero es el gol, el segundo es gol y hombre para todo. Visión, astucia y remate tiene el del Liverpool. Juventud, ambos. Y por supuesto, Neymar. Causa rechazo por muchas razones, pero es un ciclón. Uno de los pocos jugadores que en un partido pueden ser imparables. Llegará fresco y mentalizado. Ya logró el oro que se le resistía en los Juegos. Ahora quiera hacer historia. Damos un paso atrás y nos situamos en el medio campo. Coutinho fantasea, Fernandiho destruye, Casemiro se multiplica y Paulinho culmina. Y si falta una guinda se saca a Willian. Equipazo. Toca defender. Los laterales dejan huecos pero son dos puñales, Dani Alves y Marcelo. En el centro, Thiago Silva se ha hecho el rey y Miranda es su Mano. Tres goles en doce partidos oficiales con Tite ha encajado. Otro aporte, seguridad. Alison tendrá la difícil misión de ocupar el puesto menos valorado en los pentacampeones, la portería. En mi opinión estarán en la final el Domingo Rociero. Y para animar el cotarro, los goles de Ronaldo, el gordo, en el 2002. Aquel año Brasil dominó el Mundial como ningún otro he visto.
COSTA RICA
Es posible que sea por la escasa distancia en el tiempo, a veces clave para coger la perspectiva adecuada de ciertas realidades, pero la sensacional, histórica quizá, actuación de los "ticos" en el Mundial 2014 aún no parece suficientemente valorada. Que una selección tan modesta llegara a cuartos de final, cayera en los penalties contra una grande, Holanda, tras haber ganado a Uruguay, a Italia, haber empatado con Inglaterra y haber superado a Grecia en octavos jugando con uno menos casi toda la segunda parte y la prórroga, es entrar de lleno en el capítulo de las hazañas futbolísticas. Tendrá muy complicado repetir la heroicidad, pero si sorprende, o quizás ya no sea sorpresa, a Serbia en la primera jornada y se juega el puesto contra Suiza en la última, quién sabe donde estará su límite. El bloque es el mismo que hace cuatro años. Keylor Navas sigue siendo referencial y con la capacidad de inmunizar a su equipo de los mayores peligros. Es un portero enorme al que su procedencia humilde, su ascenso paso a paso y su escaso tirón mediático le ha impedido acceder a ciertos altares. Ya fue héroe en Brasil. La retaguardia sigue contando con Óscar Duarte, Cristian Gamboa o Michael Umaña. Una tripleta dura, organizada y solvente. Con remate además. Ojo a los corners. De la medular en adelante gobernará el deportivista Celso Borges, inventará el irreverente Bryan Ruiz y tapará vías de agua Yeltsin Tejeda. Que pregunten en Italia por estos tres. Colapsaron a una "azzurra" que impresionó ante Inglaterra en su primer partido en la última cita. Joel Campbell tiende al exceso. En lo bueno y en lo malo. Lo mismo firma un partido de jugador de 80 millones que coge peso sin control. Tiene 25 años y parece que lleva una trayectoria larguísima. Explosivo, rebosante, pero frágil y a veces irracional. Es un valor inseguro. Pero si tiene el mes la lía. Marco Ureña es un delantero más clásico. Un soldado del gol en un país sin ejército. En la mente, vivir momentos como este. Pone los vellos de punta. Pura Fiesta.
SUIZA
No hay equipo que al ver en el sorteo que Suiza va a estar enfrente no sienta la incomodidad inmediata. Son serios e imaginativos por partes iguales. Les falta la chispa adecuada en un gran campeonato. Y lo harán arder. Porque los suizos tienen menos nombre que potencial. Llegan con una generación en plena madurez, que ya ha pagado la novatada en anteriores fases finales y que ha firmado una fase de clasificación casi impecable. Diez partidos, nueve victorias y una derrota. Pues ni así acabaron primeros. Portugal firmó los mismos datos, pero el average general le dio el pase. Tuvieron que trabajarse el billete a Rusia en una igualadísima eliminatoria contra Irlanda del Norte que solo decantó a su favor un penalty transformado por Ricardo Rodríguez. Un gol bastó. De un lateral también minusvalorado. Atentos a él. Pero los ojos de los espectadores padecerán de movimientos involuntarios. Los provocados por la calidad de Granit Xhaka y Xherdan Shaquiri. Brillan. Convierten los partidos ásperos en dulces. Alejan el aburrimiento. Dos versos sueltos de los que se puede esperar la rima perfecta. Xhaka es elegancia en su punto justo. Sin estridencias. Shaquiri es un "trotador" que condensa en 168 cms potencia, habilidad y sorpresa. Debut contra Brasil el domingo 17 de junio. Vayan olvidándose de la playa. El resto del equipo no es moco de pavo. La portería está cubierta con garantías por Yann Sommer. Lichtsteiner tiene tantos galones como kilómetros recorre. Dzemaili, Behrami y Mehmedi son incompatibles con lo previsible. Crean. La delantera tiene un viejo conocido, Seferovic, y un joven sin intención de crear la frontera en su futuro, Breel Embolo. Proyectado hacia no se sabe donde. Más temible es Suiza de lo que pueda imaginarse. En la Eurocopa solo los penaltys evitaron su presencia en cuartos. En el pasado Mundial fue un zurdazo de Di María en el minuto 118. Y antes hizo temblar los cimientos de los de Messi. Si llegan a octavos no serán un rival deseado por nadie. De regalo unos pepinazos de Xhaka.
SERBIA
Los cuararentones tenemos una tendencia natural a hacer una asociación entre el fútbol serbio y el yugoslavo que conocimos en nuestra infancia. El que nos mandó a casa en el Mundial de Italia en 1990. Bien es verdad que tras la multidivisión de aquel rincón del mundo el núcleo formado por Serbia, Montenegro y Kósovo heredó el gentilicio de yugoslavos. Poco querían saber croatas, eslovenios y bosnios de aquel nombre. Poco después desapareció esa nomenclatura para pasar a ser Serbia y Montenegro, hasta que en 2006 los montenegrinos cogieron las de Villadiego y se separaron. Kósovo lo hizo hace dos años más tarde, de forma unilateral (¿me suena a algo?) y ya está reconocida por la mayoría de países del mundo. España no (¿será por....?). La cosa es que está relación entre la actual Serbia y la extintitísima Yugoslavia está incluso avalada por la UEFA que la denominó su heredera directa. Pero el fútbol fue cosa de otras regiones de aquel país. Por poner un ejemplo, de los 22 seleccionados en 1990 solo 4 eran de origen serbio. El resultado de ese menor potencial es que mientras Croacia aparece de forma regular en fases finales y con resultados puntualmente notables, Serbia se ha encuadrado en un nivel B. No frecuenta la élite. Como el país actual solo ha estado en un Mundial y las Eurocopas ni las ha olido. Buena oportunidad para reivindicarse tendrá en Rusia.
Tiene jugadores de reconocido valor internacional, desde los defensas Ivanovic y Kolarov hasta el centrocampista Matic, pieza importante en el Manchester United. Jugadores veteranos, luchadores por un puesto en lo alto que han llegado a base de pico y pala. No entran en el perfil del indolente balcánico. El primero y el último traban, golpean, el lateral de la Roma suma hectómetros, asiste y revienta la pelota a la menor ocasión. El gol es cosa del joven Alexandar Mitrovic. Alto, poderoso, oportunista. El típico punta que marca tres goles en una fase final y pasa de valer 10 millones a 50. La llegada desde el medio campo, Dusan Tadic. La experiencia atrás, Antonio Rukavina. La posible sorpresa, Mijat Gacinovic. Su papel, una incógnita. Empezaremos a despejarla contra Costa Rica. Mientras, Kolarov limpia su fusil.

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